Apunte
Instalación con vinilo, CCTV y pantalla.
Museo de Arte Moderno de Buenos Aires,
2005
Apunte®
Gonzalo Aguilar
La historia que quería contarles es, más o menos, así. Me la contó un amigo que me aseguró que era absolutamente verídica. A él se la contó alguien que la vio por televisión y que después pudo confirmarla por los testimonios de los vecinos del barrio donde vive, que es donde pasó lo que les voy a contar. La historia la dieron en un programa de entretenimientos aunque a mí me pareció que hubiera quedado mejor en uno de esos programas de periodismo-espionaje. Apenas escuché las primeras palabras de la historia, evoqué la invención de la mira telescópica. La mira telescópica fue inventada o perfeccionada –puede ser que me equivoque– por Philo Remington (1816-1889) para sus famosos rifles de retrocarga. Remington® es el mismo que fabricó las no menos célebres máquinas de escribir que llevan su nombre y con las que escribieron sus obras Faulkner, Hemingway y Onetti. Disparos y letras a repetición. La mira telescópica fue inventada teniendo como modelo los círculos del ojo, iris y pupila, como antes el blanco de tiro y la lente de la cámara (que es circular pese a que las imágenes que produce son cuadradas o apaisadas). Lo mismo vale para las cámaras de vigilancia aunque éstas por definición se colocan fuera de nuestro alcance y, por lo tanto, separadas del ojo humano. Se comunican directamente con una pantalla o con un cerebro electrónico. En la historia que me contaron, un hombre había establecido un sistema de cámaras que lo registraban permanentemente y lo protegían. El sistema de cámaras activaba, si la circunstancia lo requería, un disparo que daba ineludiblemente en el centro de la mira. El inventor argumentaba, en el texto que presentó para patentarlo, que había alcanzado su propia utopía: la vigilancia permanente. Decía, citando a un escritor inglés, que “la vigilancia era la forma artística del milenio” y que “los hombres de buena voluntad” no tenían por qué temer este seguimiento sino más bien alentarlo. La historia, ya ustedes lo habrán previsto, tuvo un final trágico: el inventor murió porque se había confundido a sí mismo con un intruso. Esto no es muy difícil de comprender si pensamos que una de las cosas que menos conocemos son nuestras propias espaldas. Presa de una confusión, el inventor puso en funcionamiento un mecanismo que, como él mismo se jactaba, excluía la probabilidad del error. El relato parecía hecho para la moraleja pero mi amigo prefería hablar de otras cosas: la historia del cine, El rey de Nueva York de Chaplin, el Doctor Mabuse®.
A mí me hizo acordar a la obra de Augusto Zanela porque en ella, como en la historia que me habían contado, ya no había ni culpa del que mira ni inocencia de lo mirado. Aquel que era mirado, observado, aquel que la cámara registraba y barría dentro de su campo óptico, ya era virtualmente culpable. El ojo de la cámara, en cambio, era un lente vacío sin humanidad alguna. En sus obras, la mirada del espectador no coincidía nunca con su cuerpo. Como Zanela últimamente trabaja casi en exclusiva con cámaras de vigilancia, no habría que excluir que el sistema de circuito cerrado de los museos sea el último reducto en el que su obra da una vuelta completa: la mirada ya no nos reserva el goce sino la sensación de haber sido víctimas de un engaño.
Entre la virtualidad de lo real y la realidad de toda virtualidad, entre la precisión de los efectos ópticos y la ambigüedad de la percepción humana, entre la duración del recorrido de los cuerpos y la espacialidad de la mirada, entre los delirios de la anamorfosis y la perspectiva como delirio, Zanela crea una obra que tiene la virtud de ser en un principio entretenida y, a medida que avanza su juego, una de las últimas versiones de nuestra paranoia. A modo de conclusión de toda la experiencia, Apunte® es la palabra cifra que dispara el mecanismo.
Apunte
Pintura mural.
Bienal del Museo del Barrio
Nueva York, 2007

Apunte
Instalación con vinilo, CCTV y pantalla.
Registro de la performance de Edgardo Mercado.
Festival Theavida
Montpellier, 2011

Apunte
Instalación con vinilo, pintura, CCTV y pantalla.
Praxis Art Gallery
Miami, 2007

Apunte
Instalación con vinilo, CCTV y pantalla.
Pinta Art Fair
Nueva York, 2008

Apunte
Instalación con rueda de bicicleta, CCTV y pantalla.
ArteBA
Buenos Aires, 2008



